Reseña: «El maravilloso mini-peli-coso»

El maravilloso mini-peli-coso
Beatrice Alemagna
Ed. Combel

+4 años

 

Un día, por casualidad, la pequeña Eddie oye a su hermana mayor pronunciar unas palabras que, de inmediato, encienden su curiosidad: «cumple mamá mini-peli-coso«.
No tiene ni idea de lo que es un mini-peli-coso pero está decidida a encontrar uno para hacer del cumpleaños de su madre un día especial. Además está convencida de que los demás miembros de la familia conseguirán dar con regalos perfectos, todos menos ella.
Pero no por eso piensa rendirse. Recorrerá las tiendas del pueblo en busca del misterioso mini-peli-coso: recurrirá al panadero, a la florista, a la modista, incluso se atreverá a preguntarle al carnicero, que no le cae nada bien.
La enigmática palabra se va transformando en boca de los adultos que intentan ayudar a la pequeña pero nadie conseguirá dar con el regalo perfecto.
¿Podrá Eddir encontrar a ese escurridizo mini-peli-coso?
Con 5 años y medio, Eddie se levanta, se viste sola, desayuna y se lava los dientes sola, demostrando total autonomía. Aún así no se valora mucho a sí misma y, comparándose con los demás miembros de la familia, se siente pequeña, casi insignificante: su padre habla 5 idiomas, su madre canta como un ruiseñor, su hermana sabe patinar maravillosamente sobre hielo mientras ella…ella no sabe hacer nada.
Encontrar al mini-peli-coso es una manera de demostrar a sí misma y a los demás que ella también es capaz de cosas extraordinarias. Además es una forma para que su madre sepa lo mucho que la quiere.
Cuando ya ha perdido la esperanza de encontrarlo, tras un largo recorrido por toda la ciudad, por fin ¡lo ve! Se las arregla para cogerlo, lavarlo e incluso encontrarle los usos más disparatados: puede servir de bufanda, de gorro, de masajista, de planta decorativa o de plumero…
Los adultos, que ya hemos perdido en gran parte la capacidad de soñar e imaginar, podríamos incluso sospechar de que se trata solo de un producto de su imaginación pero eso no afectará para nada a la felicidad de Eddie, por fin satisfecha de sí misma.
Un álbum divertido en el que Beatrice Alemagna consigue mantener la atención del lector hasta el final en esta búsqueda de un extraño tesoro.
Eddie, abrigada en su anorak fucsia, con el pelo tieso y los ojos llenos de curiosidad, da vueltas por la ciudad, sin perderse ningún detalle, e invita al lector a seguirla en su recorrido, haciendo lo mismo. Las ilustraciones de estilo vintage y que combinan magistralmente dibujo, pintura y collage, invitan al juego y a la observación. Entre los tonos mate destaca el fucsia del anorak de Eddie así que resulta fácil seguir sus andanzas por las calles.
Un cuento encadenado en el que aparecen numerosos personajes, cada uno con personalidad y características bien definidas, en el que acompañamos a esa graciosa y decidida niña en su búsqueda, en la que además sabrá aprovechar los regalos recibidos por los tenderos para conseguir lo que tanto anhela.
Una historia surrealista y divertida que habla de sentimientos y muestra que es tan importante el resultado como el camino que se recorre hasta él.
Este libro promueve también la búsqueda de las propias cualidades, porque todos tenemos algo que nos hace especial, solo es cuestión de encontrarlas; además de la autonomía y el tesón.
Nuestra Eddie ya no es la niña insegura que se siente aplastada por su «familia perfecta», ahora tiene un objetivo y nos demostrará que, con esfuerzo y valor, se puede conseguir todo, incluso lo que parece imposible.
Esta historia, como cuenta Beatrice Alemagna en un texto publicado en Picture Book Maker, nace de una ilustración (un gracioso perrito rosa) que surgió de su lápiz hace ya varios años y, tras 6 años de reflexiones y bocetos y 2 años de trabajo, por fin se ha materializado en este precioso álbum ilustrado.
La pequeña Eddie ha ido adquiriendo personalidad y fuerza con el tiempo, conviertiéndose en un personaje capaz de enamorar a los lectores.
Es un homenaje a una de las heróinas de nuestra infancia, Pippi Calzaslargas, cuando buscaba el Spunk, algo que no existía pero que ella no se cansaba de buscar. Y también a todas esas tiendas llenas de objetos por descubrir.
En los últimos años, durante sus viajes, Beatrice Alemagna ha ido fotografiando diferentes tiendas que se han vuelto el escenario perfecto para este libro. Y luego ha buscado las palabras adecuadas para acompañar las imágenes, palabras que fueran livianas como los niños y los mundos imaginarios que son capaces de construir.
El mini-peli-coso, exactamente como un niño, es un ser frágil que necesita cariño y protección. Y esa idea de fragilidad aparece también en varios elementos que podemos observar en el libro: la nieve, el agua, el vapor del té, los pájaros, el pelo de la protagonista.
Un relato que habla de cuidados y de amor: Eddie, amando a su madre, descubre que también se ama a sí misma y ama a los amigos que la acompañan y cuidan cada día.
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