«En la azotea»

En la azotea
Susanna Isern (Autora), Marjorie Pourchet (Ilustradora) 
Ediciones La Fragatina

 

+4 años

El protagonista del cuento es un niño que narra en primera persona lo que ve desde la terraza en la que toma su desayuno.

 

Un señor que vive en el edificio de enfrente tiene un jilguero que tiene la costumbre de cantar todas las mañanas a la misma hora.

Un día el pequeño es testigo del encuentro entre el jilguero y una paloma que se acerca a su jaula.
Se conocen y un día descubren la alegría de volar juntos en el cielo. Pero, por la noche, el jilguero regresa a su jaula. A partir de aquel momento, la paloma cada día, hiciera el tiempo que hiciera esperaba a su amigo en la azotea.

El niño empatiza con los dos pájaros y, adivinando su sufrimiento, decide ayudarlos.

Le cuenta así a su vecino el verdadero motivo por el cual su jilguero ha dejado de cantar. En un primer momento el hombre no hace caso a las palabras del niño, teme que abriendo la jaula, el jilguero se fugaría para no regresar y, al no estar acostumbrado a vivir en libertad, moriría de frío y hambre.
Pero, tras fijarse en la presencia de la paciente paloma, decide confiar en el pajarito.
Y se llevará una sorpresa que cambiará las vidas de todos los personajes de este relato…
Una historia que nos ofrece la posibilidad de reflexionar sobre múltiples temas, empezando por el de la libertad y del amor imposible.
En el relato coexisten dos puntos de vista contrapuestos: el del niño, la voz narradora, capaz de fijarse en los pequeños detalles y de sentir empatía, y el del anciano, que, se preocupa más de mirar a través de su telescopio lo que acontece a lo lejos que de ver lo que pasa en su azotea.
A través de la mirada del niño asistimos al desarrollarse de la historia de amor entre la paloma, un pájaro libre sin dueno ni jaula, y el juilguero enjaulado. La paloma es un ejemplo de tenacidad y de lucha por un sueño, por encima de todo: del viento, de la lluvia, de los barrotes.
El jilguero sufre por no poder volar junto a su paloma, y su melodioso canto deja paso a un triste silencio. La falta de libertad y la imposibilidad de vivir plenamente según lo que su corazón le dicta afectan directamente a su estado de ánimo y su salud.
El diálogo entre el niño y el anciano no es fácil. Al principio, el anciano desconfía de las palabras del niño, no lo toma en serio, encerrado como está en su visión, parcial y sesgada del mundo.
Pero acabará dándole la razón y aceptando su punto de vista, el punto de vista de una infancia capaz de analizar la realidad de forma más completa y sin prejuicios.
Al final el anciano acabará confiando en el niño y en el juilguero; entenderá que no tiene sentido privar a alguien de la libertad para defenderlo de sí mismo y que, al quitarle la libertad, le está quitando la posibilidad de ser feliz.
Las ilustraciones de Marjorie Pourchet, como siempre llenas de sensibilidad, enriquecen el relato de detalles y tienen ese aire retro que fascina a lectores de todas las edades.
Un cuento con múltiples claves de lectura que nos permite hablar de libertad, respeto, posesión, capacidad de autorregulación, amor y sobreprotección.

Si te gusta y quieres comprarlo online en una web de confianza, lo encuentras AQUÍ.  

44 opiniones en “«En la azotea»”

Comentarios cerrados.