Reseña: «La ovejita que vino a cenar»

La ovejita que vino a cenar
Steve Smallman (Autor), Joelle Dreidemy (Ilustradora)  
Editorial Beascoa

 

+3 años

El protagonista del cuento es un lobo que sueña con poner punto y final a su forzosa dieta vegetariana y poder por fin preparar su comida favorita: un buen estofado. Solo le falta el ingrediente principal: una ovejita.
La suerte quiere que justo en aquel instante, una ovejita toca a su puerta. Fuera está nevando y la ovejita está helada.
El lobo no cabe en sí de alegría pero pronto se da cuenta de que la ovejita no está en las mejores condiciones para ser cocinada: está fría, tiene hipo y además está hambrienta.
Mientras soluciona esos problemitas que le separan de su comida, le va cogiendo cariño, tanto que decide echarla de su casa para no caer en la tentación de comérsela. Pero, pensándolo mejor, tampoco en la nieve la ovejita va a estar al seguro: hay muchos depredadores, hace frío y está todo muy oscuro…Una historia muy graciosa, con una trama que engancha. Ambos personajes son entrañables: el lobo, por el cambio de actitud que va experimentando a lo largo del cuento, va conquistando el corazón de l@s lectores/as y la ovejita, con esos ricitos blancos y su forma de hablar, como la de un bebé, es muy muy tierna.
Nuestro lobo sabe conformarse con una sopa de verduras porque salir con el frío y la nieve le da mucha pereza. Pero al mismo tiempo es un gourmet: cuando su comida favorita toca a su puerta, se preocupa de que cumpla todos los requisitos.
Poquito a poco esa ovejita, que necesita un techo y mucho cariño, hace brecha en su corazón y ya lo conquista por completo cuando se duerme en sus brazos e incluso le da un beso. El lobo pierde por completo el apetito.
La ovejita además confía ciegamente en el lobo, con esa ingenuidad y dulzura típica de l@s niñ@s, que consigue sacar lo mejor de cada uno.
El lobo logra dejar de lado su naturaleza de depredador porque experimenta un sentimiento muy fuerte, algo desconocido para él hasta aquel momento. Esa ovejita tan confiada le hace descubrir una parte de sí que no conocía y se descubre un ser cariñoso y empático.
Al principio sigue sin confiar demasiado en sí mismo y prefiere echar a la ovejita…el no deja de ser «un lobo grande y malo» y la ovejita no es más
que «un estofado».
Pero el cariño que siente hacia ella, hará que no podrá resistir la idea de que esté vagando sola por el bosque y sentirá el impulso de salir en su búsqueda.
Un cuento con un final feliz para todos, en el que nadie sale derrotado y en el que triunfan la amistad y los buenos sentimientos.
No es simplemente un cuento gracioso, sino que transmite un lindo mensaje sobre la necesidad de dar y recibir cariño, sobre la importancia de la amistad, sobre lo satisfactorio que es cuidar de alguien que nos necesita y que podemos hacer feliz.
También nos hace reflexionar sobre los prejuicios y las etiquetas que muchas veces nos encasillan: tod@s, incluso el más feroz de los lobos, tenemos la posibilidad de cambiar nuestra forma de actuar y de mejorarnos.
La ilustradora ha sido capaz de adaptarse a la perfección el desarrollo la historia; destacamos sobre todo las divertidas imágenes del lobo, que alterna miradas feroces a expresiones tiernas, y la ovejita, tan achuchable que inspira protección. Si te gusta y quieres comprarlo online en una web de confianza, lo encuentras AQUÍ.

59 opiniones en “Reseña: «La ovejita que vino a cenar»”

Comentarios cerrados.