Reseña: «El Emocionómetro del Inspector Drilo»

El emocionómetro del Inspector Drilo
Susanna Isern (Autora), Mónica Carretero (Ilustradora) 
Editorial NubeOcho

+7 años

«El Emocionómetro del Inspector Drilo» es un libro sobre emociones con algunas peculiaridades que lo hacen único.
No solo incluye una descripción completa y detallada de las emociones a las cuales hace referencia, sino que también contiene un cuento asociado a cada una de ellas.
Su autora, Susanna Isern, psicóloga con 15 años de experiencia en inteligencia emocional, ha estado trabajando durante 2 años a este proyecto y el resultado de tanta dedicación es un manual muy ameno e intretenido, que no por eso deja de ser riguroso, para aprender a identificar, medir y regular las emociones.
El protagonista del libro es el Inspector Drilo, un cocodrilo que, deseoso, desde pequeño, de descubrir el motivo de sus frecuentes llantos y cómo funcionaban las emociones, había empezado a observar los habitantes de Forestville y a tomar nota de lo que descubría. De mayor se ha convertido en un detective especializado en emociones y nos revelará sus secretos para entender a l@s demás. El primero, y más importante, es observar con atención.
La ciudad en la que vive, Forestville, está poblada de Emis, cada uno de los cuales representa una emoción: alegría, tristeza, miedo, envidia, sorpresa, amor, enfado, vergüenza, celos y asco.
Así que podemos asociar uno de los coloridos habitantes de Forestville a cada emoción y, a través del emocionómetro, aprenderemos a medirlas.
La intensidad de cada emoción se puede medir en 4 niveles que van desde la intensidad 0, un estado neutro en el que no predomina ninguna emoción, hasta la intensidad 3, en la que la emoción se siente de forma muy fuerte. El libro nos ofrece una descripción de las reacciones que se desencadenan en nuestro cuerpo (respiración rápida, temblores, suspiros, palpitaciones, etc.).
Tras una descripción detallada, encontramos un cuento centrado en la emoción tratada, lo que resulta muy esclarecedor e interesante para l@s peques.
En cada caso, el Inspector Drilo no para de tomar notas y sacar fotos para analizar e interpretar las emociones, como un verdadero detective profesional. En su cuaderno de notas, que aparece al final de cada cuento, va apuntando todo lo que le llama la atención y le sirve para esclarecer la situación y poder ofrecer su ayuda.
La misma autora nos explica qué es una emoción, utilizando el esquema «situación – interpretación – emoción- conducta«.
Eso nos hace entender que la emoción es parte de un proceso y es, al mismo tiempo, causa y efecto: efecto de nuestra interpretación y causa de nuestra conducta.
La parte final del libro nos propone unas «Recetas para regular las emociones«, fundamentales para aprender a gestionarlas.
Este libro no juzga las emociones, todas tienen legitimación y valor, por eso es tan importante conocerlas y reconocerlas.
En las Recetas para la Tristeza, por ejemplo, se reconoce la necesidad de «dejar entrar la tristeza», de llorar y de dejarse consolar, hasta que estemos preparad@s para despedirnos de esta emoción, pensando en algo agradable o quedando con un amigo.
Entre las Recetas para el Miedo hay una que me encanta: soplarle a un diente de león y dejar volar con él todos nuestros miedos…
Hay también unas recetas para reconocer las emociones, que además ofrecen la oportunidad de entablar una conversación sobre estos temas con nuestr@s peques.
En la última página del libro hay un emocionómetro: se puede marcar con una ficha móvil (una lenteja, un caramelo, un botón…), colocándola sobre la emoción y la intensidad que nos parece sentir en cada momento. Una manera clara y eficaz de exteriorizar y medir nuestro estado emocional o el de alguien cercano.
Es posible descargar e imprimir el emocionómetro desde la web oficial del libro, una buena idea para poder manipularlo con más facilidad.
En el blog del Emocionómetro, además, es posible encontrar muchas propuestas de actividades para realizar en el hogar y en centros escolares.
A pesar de ser un libro pensado para niñ@s a partir de 7 años, sin duda, gracias sobre todo al recurso del emocionómetro y a la fuerza de las ilustraciones, se puede adaptar a l@s más pequeñ@s.
Las ilustraciones tienen sin duda una gran importancia en esta obra y el trabajo realizado por Mónica Carretero es estupendo. Estamos acostumbrados a sus ilustraciones llenas de color y a su estilo inconfundible. En este libro se ha superado a sí misma, creando unos personajes tan expresivos como el texto merecía, con imágenes llenas de detalles, visualmente armoniosas y agradables. 
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