Reseña: «La caja de los agujeros»

La caja de los agujeros

Carmen Gil (Autora), Mónica Carretero (Ilustradora)
Editorial Cuento deLuz

+4 años

 

Andrea vuelve a casa con una caja llena de agujeros. Acaba de comprarla y está muy contenta y orgullosa de su compra. Pero su madre no comparte su entusiasmo e incluso la regaña por haber comprado una caja vacía y agujereada.
Pero Andrea insiste: no está vacía.
En su habitación, sentada en su butaca de mimbre, destapa la caja con emoción: siente que en su corazón revolotean decenas de mariposas.
Con mucho cuidado saca un agujero con forma de hoja de roble pero el dueño de aquel agujero, el ratón Pérez, enseguida se lo reclama: es uno de los agujeros de su queso favorito ¡y lo necesita ya!
Poquito a poco va sacando otros agujeros de la caja y se los va devolviendo a sus legítimos propietarios, que tienen algo en común: todos son personajes de cuentos. Uno tras otro aparecen en su habitación Caperucita Roja en busca del agujero de su donut, la bruja Bernadeta en busca del agujero de su colador, incluso el rey Gumersindo IV en busca del agujero de su calcetín.
Solo queda un agujero, el más negro y profundo, que nadie reclama. Andrea toma una valiente decisión: colarse por él e ir a explorar.
Descubrirá así que ese agujero conduce directamente al reino de la fantasía donde volverá a encontrar todos los personajes a los cuales había devuelto sus agujeros. Agradecidos por su gesto, no dudarán en ayudarla y en animarla para que el camino se le haga más llevadero.
Llegará al Castillo de los Deseos donde el mismísimo rey le concede un deseo.
La pequeña no se lo piensa dos veces y pide que la sonrisa vuelva a iluminar el rostro de su madre…
Andrea, como todos l@s nin@s, tiene una gran imaginación pero sobre todo confía en ella. Y es gracias a esa confianza que una sencilla caja llena de agujeros se transforma en la puerta al reino de la fantasía. Su mamá, por otro lado, ha perdido la capacidad de dejarse llevar por su imaginación a tal punto que no es capaz de sonreír.
Pero Andrea es una muchacha llena de recursos y en su mundo de fantasía crea para sí misma una gran oportunidad: la de desear algo que pueda convertirse en realidad. El último agujero negro de la caja es para ella y quiere usarlo para volver a disfrutar de la presencia alegre de su madre.
Andrea confía en sí misma y lucha por sus sueños. A pesar del cansancio durante el largo camino en el mundo de la fantasía, puede contar con la ayuda de los personajes que lo habitan: no paran de animarla para que no desista de su objetivo, como verdaderos amigos.

 

Las ilustraciones de Mónica Carretero, extraordinarias como siempre, unen de forma magistral realismo y fantasía, y, junto al texto de Carmen Gil (ya autora del imperdible «¡Qué fastidio ser princesa!» y de los graciosísimos cuentos de «Superhéroes en apuros«), crean personajes y ambientes únicos.
Un libro fruto de la colaboración de dos grandes de la literatura infantil no podía que convertirse en uno de nuestros favoritos.

 

Un cuento que subraya la importancia de la imaginación en todas las etapas de la vida ya que es lo que nos permite no dejar nunca de soñar. También es la historia de una relación madre-hija que acontecimientos tristes estaban deteriorando y que, gracias a la valentía de una niña, vuelve a ser incluso más fuerte que antes. Un relato para niñ@s y también para todas las personas adultas que, a veces, por el estrés y las prisas de la vida cotidiana, olvidamos sonreír.

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