Reseña: «La vaca que puso un huevo»

La vaca que puso un huevo
Andy Cutbill (Autor), Russel Ayto (Ilustrador) 
Ediciones SerreS 

 

+4 años

Macarena es una vaca
que se siente un poco triste.
Las gallinas le repiten:
«¿Qué te pasa, amiga Maca?»
«Que no valgo ni un comino»,
contesta desesperada.

La vaca Macarena está triste y se siente inferior a las demás vacas porque no sabe ir en bicicleta ni andar sólo con dos patas.

De noche, sus amiga las gallinas traman un plan para que Maca recupere la autoestima. El plan tiene forma de huevo de gallina pero su color es blanco con manchas negras, como las de las vacas, como las de Macarena.

Y por la mañana…¡sorpresa: Macarena ha puesto un huevo!

Ahora es más especial que ningún otro animal de la granja y además, la televisión y la prensa hablan de ella.

Eso despertará dudas y envidias entre las otras vacas que la retarán a demostrar que de verdad fue ella quien puso el huevo.

No queda que esperar a que el huevo eclosione para descubrir la verdad…

Una historia sencilla, muy disparatada y divertida que estimula la imaginación de l@s niñ@s que nos permite hablar de distintos temas: la autoestima, la solidaridad, la envidia, el esfuerzo.

Macarena tiene una autoestima muy baja y no deja de compararse con las demás vacas. Se siente menos que ellas y solo se fija en lo que no sabe hacer. La solidaridad de las gallinas, su apoyo incondicional, a pesar de las obvias diferencias de especie, serán fundamentales para dar un empujoncito a la autoestima de Macarena. Sí, porque el resto (ganas, esfuerzo, dedicación) lo pondrá ella hasta llegar al inesperado final feliz.

Y podemos ir un poco más allá, porque este libro habla también del vínculo entre una madre y su cría, vínculo que crean el amor y el cariño, y que no está necesariamente ligado al embarazo y al parto. El pollito Turuleta (o, como dice mi hija, el «bebé pollito-ternero») ha aprendido mucho de su mamá adoptiva, incluso a hablar…

Russell Ayto ha dado vida a una Macarena tierna y divertida, con unas larguísimas pestañas y una sonrisa que ilumina su expresión desde el momento en el que descubre que va a ser mamá, una sonrisa que ni los comentarios venenosos de las demás vacas consiguen borrar.

El resto de personajes, como el granjero con su gran boca abierta al descubrir el huevo de Maca, o las expresivas gallinas, están creados con trazos sencillos pero muy llamativos. En algunas páginas hay diferentes escenas a modo de cómic, como cuando las gallinas se reúnen para ayudar a Macarena, o cuando Maca está empollando el huevo. Todo el libro es una especie de collage, donde los dibujos parecen estar superpuestos, lo que deja mucha libertad al lector para leer y mirar sin seguir un orden predeterminado.

El mayor éxito de este libro está en saber conjugar rimas graciosas e ilustraciones humorísticas, en los giros sorprendentes que da el relato y que llaman la atención aunque l@s peques, incluso cuando ya se sepan el libro de memoria.
Es un libro disparatado, de esos en los cuales la imaginación llega al límite, en los cuales sale espontáneo poner voces divertidas y hacer gestos locos. Muy aconsejable para pasar un rato ameno con nuestr@s peques.

Este cuento nos está viniendo como anillo al dedo para explicarle a Anna Laura que la #envidia no solo hace sufrir a quienes la sienten, sino que afecta también a l@s que, involuntariamente, provocamos envidia, ya que ese sentimiento, demasiadas veces, tiene como consecuencia gestos y palabras poco amigables.
Es de verdad necesario ayudar a l@s niñ@s a construir una autoestima sana y equilibrada, potenciar su inteligencia emocional y no fomentar la competitividad. De esa forma, también de adultos, conseguirán alegrarse por los logros de los demás, y la admiración que sienten podrá servirles de estímulo para mejorar, sin trasformarse en estéril envidia.
Os dejo un breve vídeo mientras leo el cuento a Anna Laura y espero que os guste.

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