Reseña: «Mi princesito»

Mi princesito
Cheryl Kilodavis (Autora), Suzanne DeSimone (Ilustradora)
Ed. Bellaterra

 

+4 años

 

Mi princesito tiene cuatro años.
Le gustan las cosas bonitas.
Su color favorito es el rosa.
Le gusta jugar a ponerse vestidos de niña.
Baila como una preciosa bailarina.
Al protagonista de esta historia le encanta la ropa que socialmente está bien vista solo para niñas.

Su hermano, su padre y su madre le quieren mucho y apoyan sus decisiones.
Tiene también muchos amigos y amigas con los cuales juega en el parque, subiendo a los árboles con su corona de princesa.
El problema es la gente. Cuando princesito y su mamá van de compras y el pequeño elige un bolso rosa o un vestido con brillos, la gente a su alrededor se burla de ellos.
Si en las fiestas en casa con sus amig@s puede vestirse como mejor cree sin que nadie le juzgue o se ríe de él, en la calle la cosa cambia y siempre tiene que enfrentarse a algún comentario despectivo o a alguna risa fuera de lugar.

Obviamente el niño pide explicación a la madre y la respuesta es: «algunas personas no creen que los niños deban ponerse vestidos«.
Y llega el momento de las preguntas finales al lector:

Si ves a un Princesito…
¿Te vas a reír de él?
¿Le insultarás?
Mi princesito cuenta una historia real sobre la aceptación. La autora escribió este cuento «como herramienta para que niños, niñas y adultos hablasen sobre la amistad incondicional». Temía que l@s compañer@s de colegio de su hijo se metieran con él o le acosaran por acudir a clase con un vestido, así que decidió hablar con su profesora. Hicieron un plan juntas para evitar situaciones de acoso escolar, introduciendo debates sobre la aceptación y fomentar la empatía entre l@s niñ@s.

«La empatía supone hacer esfuerzos. Implica prestar
atención. Requiere compromiso. Necesitamos practicarla. Y
practicarla más. Y volverla a practicar. Somos un ecosistema.
Nuestra empatía por otras personas y por el mundo en su conjunto
depende de unos y de otros. Al interrelacionarnos, celebramos esa
persona extraordinaria que todos llevamos dentro».

Un libro apto para todos los públicos, ya que la mayoría de las veces somos las personas adultas a mostrarnos más intolerantes, l@s niñ@s no tienen prejuicios, sino que los van construyendo según las estructuras sociales a su alrededor.
Una vez que nos desprendamos de las barreras que nos impiden ser empáticos y ponernos en el lugar del otro, es todo más sencillo. Es sencillo ver que cada uno es libre de expresar su personalidad como mejor prefiere, de tener sus gustos y sus preferencias sin por eso tener que soportar burlas y/o insultos.
El amor incondicional de la familia y el profundo respeto que tiene hacia las decisiones del hijo menor es fundamental para que el pequeño tenga confianza en sí mismo y crezca feliz. Es por eso que el niño se asombra ante la crueldad ajena y consigue reaccionar, pidiendo explicaciones a su madre.
Uno de los mayores miedos de cualquier padre y madre que crian a sus hij@s con amor y respeto es, no solo que su hijo sea víctima de acoso escolar, sino también que pueda herir a otr@s con su comportamiento. Este libro es perfecto para hablar a l@s niñ@s del respeto que les debemos a l@s demás y a su forma de ser y prevenir situaciones tristes y desagradables para tod@s l@s involucrad@s.
Muy llamativas las ilustraciones en las cuales todos los personajes aparecen sin rostro. Eso permite a cualquiera de nosotros sentirnos identificado con el protagonista y con los demás. De hecho cualquiera de nosotr@s puede verse en una situación parecida, ya no solo por querer llevar prendas que no están socialmente aceptada para nuestro sexo, sino por cualquier otra acción y elección que salga de los esquemas habituales.
Criar a nuestr@s hij@s sin estereotipos de género no es fácil, y menos en una sociedad como la nuestra en la que el sexismo todavía está muy arraigado.
Lacitos y pendientes para las niñas desde que son bebés, pelotas y cochecitos para los niños, sin ofrecerles alternativa alguna. Y además teniendo que soportar comentarios insolentes de personas que no entienden que quieres dejar que tu hija decida si ponerse pendientes o no cuando tenga edad para hacerlo, que te molesta que a tu peque de 3 años le pregunten si tiene novio.
Desde este blog siempre hemos luchado para que niños y niñas tengan la libertad de elegir juguetes y prendas según sus propias inclinaciones, y seguiremos haciéndolo.
Habrás notado que siempre trato de usar un lenguaje inclusivo, para dar visibilidad también a lo femenino, a pesar de que la RAE no lo vea bien e incluso teniendo que aguantar las críticas de algunas que se definen «feministas».
A much@s les podrá parecer una tontería o una deformación profesional (soy Agente de Igualdad y he estudiado un Doctorado en Género) pero el lenguaje inclusivo tiene más relevancia de lo que parece. La sociedad evoluciona, los idiomas también.

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