Reseña: «Rugidos y Orejas»

Rugidos y Orejas
Chen Chih-Yuan 
Ed. Thule

 

+4 años

Cada día el padre de Orejas enseña a su hija todo lo que se supone que una conejita tiene que saber: cómo buscar comida y cómo ponerse a salvo en caso de que un león feroz y hambriento se le acerque.
El padre del pequeño león Rugidos intenta enseñarle cómo cazar conejos y demostrar toda su fuerza y su valor.

Un día los destinos de Orejas y Rugidos se unirán pero el encuentro no será como esperaban o temían sus respectivos padres. Superando los estereotipos de sus propias especies, se convertirán en buenos amigos.
Dos cuentos en uno que, como las vidas de los dos protagonistas, se unen y vuelven a separarse. Cada uno de los cachorros volverá a su casa, contando a su padre acerca del interesante y enriquecedor encuentro que ha tenido y enseñándole otra manera de ver el mundo.
La estructura misma de este álbum ilustrado es muy llamativa, ya que, las primeras y las últimas páginas del libro están cortadas por la mitad. Las dos historias viajan en paralelo y el lector puede decidir con cuál de las dos empezar.
Ambas comparten la misma estructura: un padre encargado de educar a su hijo/a según los principios básicos que, de generación en generación, se han
transmitido para asegurar la supervivencia de su propia especie.
A través de cuentos, ambos explican a sus cachorros cómo tienen que comportarse en determinadas situaciones y lo que se espera de ellos.
Papá león, decidido a criar a un león feroz, le cuenta a su pequeño las aventuras de un león salvaje, mientras papá conejo usa el recurso del cuento para demostrar a su hija la importancia de usar bien los dones de la naturaleza: su rapidez, su oído y su inteligencia.
Pero ni Orejas ni Rugidos dan mucha importancia a esas enseñanzas: cuando por fin tienen la oportunidad de ir a explorar el mundo por su cuenta, lo único que quieren es disfrutar al máximo la experiencia.
Un evento del todo inesperado, la lluvia, hará que sus vidas se crucen, ya que ambos han decidido refugiarse en la misma cueva.
A partir de ese momento, las páginas del libro se unen así como los caminos de los dos protagonistas.
Orejas y Rugidos, a pesar de los prejuicios que les habían inculcado sus padres, se dan una oportunidad mutua. Y descubren que tienen mucho en común: a los dos les encanta saltar en los charcos y acabar empapados, y sobre todo siempre están dispuestos a divertirse, aprendiendo nuevos juegos. Sus diferencias, en lugar de alejarles, acabarán uniéndoles.
El inolvidable día pasado juntos acabará con un intercambio: Orejas regalará a Rugidos un mechón de su cola y recibirá de su nuevo amigo un mechón de su melena. Unos regalos simbólicos que sellan este encuentro y representan su amistad.
De vuelta a casa, tendrán mucho que contar. Orejas llega a casa rugiendo como el más feroz de los leones, mientras Rugidos enseña a su padre cómo salta un conejito provocando un gran revuelo en la familia. Pero ellos solo se hicieron amigos.
Sus vivencias positivas sustituirán esos cuentos de buenas noches llenos de prejuicios que sus padres solían contarles. A partir de esa noche el cuento estrella será: «Cómo se hicieron amigos la conejita y el león«.
Un relato que nos habla de amistad y cooperación, aceptación del otro y diversidad y nos permite también hablar del miedo, a veces injustificado, y de los estereotipos.
Las ilustraciones son muy tiernas y destacan sobre fondos blancos o de colores vivos.
El autor e ilustrador Chen Chih-Yuan, originario de Taiwán, ha sido galardonado en tres ocasiones con el prestigioso premio Hsin Yi Picture Book Award. En sus ilustraciones le gusta mezclar técnicas y materiales, como collage, carboncillo, acuarelas, etc.
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